HISTORIA DE AMOR EN LA ERA DIGITAL

Estándar

Aquí, disfrutando de Bucaramanga-Colombia, cuando nos conocimos.Suena a relato ficticio, pero sucede más a menudo de lo que la mayoría se imagina. Y ya que estamos en febrero, comúnmente llamado “mes del amor y la amistad” en la cual la fecha cumbre es el 14 “día de San Valentín”, les voy a contar como conocí a mi novio Uwe.
Una amiga y yo habíamos ingresado a una página web para hacer amistades, una de esas páginas donde colocas algunas fotos tuyas y escribes algún detalle real o inventado, sobre ti. Lo que más hacíamos era ver quienes tenían más “clics” (un “clic” es cuando alguien visita tu página y deja un “toque”). Como esta página web está enlazada a tu email, hubo un momento en que recibía “clics” del mismo tipo, no escribía nada, solo dejaba su “clic”, entonces yo le hacía lo mismo, pasaron 2 meses de eso y ya cansada de tanto clic y nada de palabras, me aventuré a escribirle: “Hola soy Farina, gracias por tu clic… nunca me escribes nada ¿Cómo te llamas? Hasta pronto”
Pasaron los días y ya me había olvidado del mensaje que envié, cuando ¡oh sorpresa! Tenía un mensaje del “tipo de los clics” (así lo llamaba yo), en el me comentaba que se llamaba Uwe, y estaba viviendo y trabajando en Colombia, y pidiéndome que le disculpara el retardo en responder, pero que no tenía mucho tiempo para revisar la página.
Y así fue como poco a poco fuimos creando un poco de confianza “virtual”, y un día me encuentro con que me había dado su dirección de email para tener una correspondencia más directa, nos mandábamos fotos, nos contábamos nuestro día, los emails no eran muy seguidos, había veces en que no escribía en un semana, pero como no lo veía nada personal, no le daba importancia, yo escribía cuando él respondía y así; hasta que un día me escribió: “Voy a Venezuela, te quiero conocer”. Me quedé estupefacta ¿Qué viene a conocerme? ¿Está loco el chamo? ¿y ahora que hago? ¿y si es un asesino en serie, un depravado? ¿y qué le digo a mi mamá? ¡Ay Dios mío, ampárame!
Así que le escribí con toda la pena del mundo, que no estaría en San Cristóbal, por que haría una peregrinación al Santo Cristo de la Grita (lo cual era cierto), y su viaje coincidía con el mío. No sé si se lo tomó a mal, pero cuando regresé de la hermosa experiencia de fe que supone la peregrinación a pie desde San Cristóbal hasta la ciudad de la Grita para honrar a Nuestro Señor, le escribí un mensaje corto, preguntándole cómo le había ido en Venezuela… a los 3 días me responde que estaba muy alegre de que le escribiera, que había conocido “Colonia Tovar”, “Los Médanos de Coro” y “Maracaibo”. E insistía en su propuesta de conocernos, me dio algunas fechas probables en que estaría libre de sus obligaciones y que podríamos ir a Bucaramanga, Bogotá o Cali, que si era por el dinero que no me preocupara, el pagaba todo, porque me quería conocer… Yo estaba luchando entre acceder o negarme, entre correr el riesgo de conocer al “tipo de los clic” al cual solo había visto en fotos, o “hacerme la loca” y no escribirle más. Pero había un impulso sutil dentro de mi que me decía “conócelo” y así fue que me decidí y le afirme su propuesta, con la complicidad de mi mejor amiga, que me reservó la habitación del Hotel (que previamente él me había mencionado, para que le de el visto bueno).
Como el viaje era en Octubre y estábamos finalizando agosto, me tomé el debido tiempo para planificar mi salida con el menor gasto posible y sin pasaporte, era el año 2009 y el bolívar venezolano ya había sufrido las devaluaciones frente al peso colombiano (vivo en la frontera de Venezuela con Colombia, la más transitada de estos lares).
Cuando llegó el día, salí temprano de casa, pues de San Cristóbal (Venezuela) a Bucaramanga (Colombia) hay cerca de 8 ó 9 horas en autobús express (llamados en Colombia “motilones”), llegué al terminal de pasajeros y lo llamé al celular para decirle que había llegado y me disponía a ir al hotel para que por favor me esperara a la entrada… mi corazón estaba palpitando tan fuerte mientras el taxi me llevaba, pensaba si de verdad sería como en la foto, ¿y si era otro el de la foto? ¡ay, mejor dejo de pensar cosas!
Llegué al hotel casi a las 3pm, él estaba en la sala y se levantó la verme llegar, nuestros ojos se cruzaron y sonreímos ¡estaba igual que en la foto! ¡el tipo de los clics!, un alemán de casi 1,90 mtrs, con unos ojos verdes indescriptibles y su (siempre y bien mantenido) porte atlético. Nos abrazamos y nos miramos a los ojos con esa ternura propia de dos corazones que saben, se van a entrelazar.
Ahora, Uwe se encuentra en Berlin por razones de trabajo; siempre nos comunicamos, nos mandamos detallitos en ciertas fechas, nos contamos nuestras cosas, cuando alguno se enferma, el otro busca formas de hacerlo sentir mejor y cuando hay problemas, nos aconsejamos, nos apoyamos…

Y estamos planificando nuestra vida en Latinoamérica. Con la ayuda de Dios y el amor que nos tenemos, lo haremos posible.

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Acerca de faryna

Ingenieria de Sistemas. Payasita de hospital, catequista, animadora misionera, ratón de biblioteca, cinéfila, amante de la naturaleza, me gusta el deporte... Amo la gastromonía peruana y la pastelería. Tengo hipoacusia desde los 9,5 años de edad. Entusiasta de que todo se puede con fe.

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  1. Por casualidad encontré esta página… yo soy la mejor amiga de este par que iniciaron esta relación super loca y atrevida… Que Dios los Bendiga………

    • Es verdad… jajajajaja y ¿no te habia comentado que tenía este blog? 🙂 te mencioné indirectamente por si acaso…
      te quiero muchooooo.
      y… no terminaste tu escrito jajajajaja

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